sábado, 7 de junio de 2008

Divagando entre pensamientos

La verdad absoluta de las cosas no la tiene nadie. Esto tiene su lógica pues si existiera esa verdad y alguien la tuviese en su poder, ¿qué sentido tendría no tener dudas sobre nada? Saberlo todo sobre todo, eso no tendría ningún aliciente porque, ¿qué te queda entonces? Nada, nada por saber, nada por descubrir, nada por comprender. Que vacío suena. Pero un vacío que sería tal, pues lo que nos empuja a seguir es el descubrir, el vivir, la intriga de no saber que va a pasar.
También dicen que todo está escrito, pero y si eso es cierto nosotros que somos marionetas que alguien mueve a su antojo. Pero y entonces por qué dicen que también nosotros somos dueños de nuestro destino y no solo eso, sino que debemos ser quienes lo escribamos. La verdad que pensar que mi vida esta ya toda decidida y que todo es premeditado, me da no muy buenas vibraciones. Incluso podría decir que me asusta un poco. No es muy alentador pensar que no cuentan o contaron conmigo para decidir mi vida. ¿acaso eso no me corresponde a mí?, porque digo yo, si es mi vida, es mía ¿no? y por lo tanto debería y debo decidirla yo. En fin, dudas sustanciales y existenciales que supongo vienen implícitas con el hecho de estar viva.

1 comentario:

Carlos dijo...

No creo que nuestro destino esté preestablecido, aunque a veces te queda la sensación de que, lejos de llevar las riendas de tu vida, son la vida misma y sus circunstancias las que te arrastran por senderos insospechados. Es ahí donde se encuentra el límite entre lo que es, y lo que podría haber sido. Ahora como ejercicio, hagan un comentario de texto xD